Lo primero: apostillar el título
España y México son parte del Convenio de La Haya, así que el paso base es apostillar tu titulación. La apostilla certifica que el documento es auténtico y que la firma que lo avala es legítima, para que México lo acepte como tal sin más trámites de legalización.
Como es una titulación universitaria (respaldada por la Universidad Isabel I, universidad oficial española del EEES), entra dentro de lo que la apostilla puede legalizar.
Para tu carrera en una empresa: te sirve
Si lo que buscas es demostrar tu formación ante una empresa, actualizar tu perfil o crecer profesionalmente —que es el objetivo de la mayoría—, una titulación universitaria apostillada cumple. El empleador valora el contenido, los 60 ECTS y el respaldo universitario, no un número de registro mexicano.
Para uso oficial: la revalidación ante la SEP
Aquí el matiz importante, sin adornos: la apostilla no convierte tu título en un título oficial mexicano. Si necesitas validez oficial —ejercer una profesión regulada, concursar en el sector público o continuar estudios oficiales—, existe un proceso aparte de revalidación de estudios ante la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Ese proceso depende de los requisitos vigentes de la SEP y del uso que le vayas a dar. Si es tu caso, infórmate de los requisitos actuales antes de matricularte, para que no haya sorpresas.
En una línea
Para crecer en tu empresa, una titulación universitaria española apostillada te sirve en México. Para uso oficial (profesión regulada o sector público) necesitarías revalidar ante la SEP, que es un trámite aparte.